Fabricación de manijas yo-yo
por Victor Derka
A continuación se
describe un modo sencillo de fabricar enrolladores de hilo de bajo costo y buen
desempeño, a partir de cortes o secciones de caños de PVC, comúnmente usados en
instalaciones de desagüe (color blanco) o de distribución de agua (color gris).

Es este un genuino aporte rioplatense de los barrileteros al mundo y a aquellos que
hasta hoy han permanecido en la oscuridad del ovillado usando palitos, botellas o manijas
compradas.
Pueden se usadas para ajustar a voluntad la longitud de los barriletes comandados y
para guardar ordenadamente los hilos en general.
Se pueden utilizar los dos diámetros más habituales: 110 y 160 mm. El primero dará
una manija con 35 cm de hilo por vuelta y el segundo de 50 cm por vuelta, aproximadamente.
El de 110 mm o 4 pulgadas, se consigue en espesores de 2 mm en el tipo liviano y 3,2 mm
en el tipo aprobado. El de 160 mm o 6 pulgadas, sólo en espesor de 3,2 mm. El tipo
liviano dará manijas más frágiles y quebradizas. También hay un PVC color gris, usado
para conducción de agua, de buena calidad pero difícil de obtener. Los otros caños,
pueden ser comprados por la cantidad que deseamos (mínimo 1 m)
En forma general, ninguna de las manijas yo-yo, compradas o manufacturadas debe ser
utilizada para enrollar el hilo con tensión, es decir que la bobina aguante la tensión
que está produciendo el barrilete; en este caso es común que se deformen y debamos
desecharlas. La tensión debe aguantarse con la mano y guante y sólo enrollar el hilo en
la manija. Buena suerte y cuiden sus dedos.
Pasos a seguir
- Comprar en el ferretero de confianza o local de artículos sanitarios, una pequeña
cantidad de caño. La longitud de cada corte será de aproximadamente 7 cm lo que da 14
manijas por cada metro de caño, más que suficiente para un barriletero normal.
- Para marcar el corte alrededor del caño, hacer lo siguiente: enrollar alrededor del
mismo una hoja de papel de diario, superponiendo sus bordes. Esto nos dará una línea
continua (un diámetro externo) que marcaremos con lápiz o similar, para guiar nuestro
corte.
- El corte se puede hacer con serrucho (cuidando que no lo vea el dueño del mismo) o
con sierra de metal en 18 o 24 dientes por pulgada. Llevar el corte despacio, en lo
posible girando el caño para ver la línea marcada.
- Completado el corte, retirar con lija mediana los restos del mismo.
- Preparar los siguientes elementos:
- Una hornalla de la cocina, en fuego medio,
- Un plato hondo normal dado vuelta para el 160 mm o un plato ídem pequeño tipo mascota
para el 110 mm.
- Una cacerola con 5 cm de agua fría.
- Disponer todo sobre la mesada de la cocina, sin presencia de la dueña de casa.
- Comenzar a calentar el borde del caño. Se calentará solamente el
borde del caño, aprox. 15 mm. Para ello mantendremos el caño a unos 3 a 4 cm. sobre el
borde de la llama, de modo que no nos quememos demasiado los dedos, y el PVC reciba el
calor de la combustión, pero no el fuego en sí. En caso de quedar en el fuego, se
chamuscará sin mayores consecuencias, pero el calentamiento será desparejo. Mientras
tanto, debemos ir girando lentamente el caño que sostendremos por el borde opuesto, hasta
que el lado sobre el fuego esté blando y elástico. Lo sabremos tocando con los dedos; la
experiencia nos dará el punto justo.
- Retiramos el anillo, y lo apoyamos sobre el plato hondo dado vuelta, para abrir y
expandir el borde calentado.
- Rápidamente apoyamos el borde expandido sobre la mesada hasta conseguir que quede
casi recto (90º)
- Rápidamente sumergimos el lado calentado en la cacerola con agua fría, y lo
dejamos que pierda temperatura hasta que quede nuevamente rígido. No conviene corregir el
borde con los dedos, pues produce alabeos y torceduras del mismo. Con experiencia
aprenderán a sacar bien el borde.
- Repetimos todo el proceso desde 6 para conseguir el otro borde y completar la
manija.
- Para terminar sólo nos queda lijar prolijamente los borde para redondearlos y
quitarles filo que luego lastimarán nuestras manos.
- Realizar dos agujeros de 3 mm aprox. En la parte donde irá el hilo, para atar su
extremo. También puede atarse alrededor de la bobina, pero corremos el riesgo de que se
escape en el momento menos oportuno. Los agujeros pueden hacerse con mecha o un clavo
calentado al rojo sobre la hornalla. Luego de realizarlos, pulir con lija u otro los
restos para no rasparnos.
- Un último corte de aproximadamente 5 mm puede hacerse con sierra en un borde de la
manija, donde engancharemos la punta del hilo para guardar el conjunto ordenado.

Es posible que a partir de esta difusión, aparezcan manijas tipo yo-yo, tu-tú,
mí-mí o vos-vos en distintos lugares del mundo, donde alguna vez podremos encontrarnos
los barrileteros compartiendo habilidades, pero confundiendo nuestros hilos. Sería bueno
que cada uno encontrara algún modo claro de marcar sus propias bobinas, por ejemplo
código de barras, lector magnético o incrustaciones en oro.